Se hallaron en Japón unas figuras de barro del año 3.000 a. C. que representaban caras con dibujos de tatuajes. Estas figuras se utilizaban para acompañar a los muerton en su viaje, por lo que se infiere que para los japoneses los tatuajes tenían un significado mágico y religioso. No obstante, se encontró un libro chino del año 297 a. C. donde se escribía que los artistas japoneses de tatuajes, llamados Hori, usaban los tatuajes con atributos decorativos y eran considerados maestros en el uso de colores, perspectiva e imaginación.
Los antiguos pobladores de la Polinesia fueron los primeros en grabarse motivos en la piel, hasta el punto que no había piel sin tatuar en sus cuerpos. El tatuaje de esta región se caracteriza por sus figuras geométricas. El término tatuaje tiene origen polinesio, concretamente en la palabra "ta", que significa golpear, o en la expresión "tau-tau", que es utilizada para hablar del choque entre dos huesos.
No obstante, esta palabra se incorpora al español a través del francés, tatouage. Los marineros que viajaban por el océano Pacífico con el capitán Cook encontraron a los samoanos. Quedaron fascinados por el arte de sus tatuajes y, equivocadamente, tradujeron la palabra tátau como tatuaje. En Japón la palabra usada para los diseños tradicionales japoneses o para aquellos diseños que son aplicados usando métodos tradicionales del país es irezumi, que significa 'inserción de tinta', mientras que tattoo se usa para diseños de origen no japonés. Los españoles pueden referirse a ellos como tattoos o pueden utilizar el término castellanizado 'tatu', ya que actualmente se cuenta con entradas con las palabras 'tatuaje' y 'tatuar' en la vigésimo primera edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.
Para los habitantes de las Islas Marquesas, un cuerpo sin tatuar era un cuerpo estúpido. Le daban a los tatuajes un significado sexual: las mujeres se tatuaban los dedos de las manos, las orejas y la vulva con dibujos, y los hombres se tatuaban todo el cuerpo, incluyendo la nariz, los párpados, la lengua y el cuero cabelludo. Para ellos, la piel tatuada era símbolo de protección, tanto espiritual como física. Cuando un hombre moría, sus mujeres le quitaban la piel, ya que creían que al guardian del paraíso le desagradaban los tatuajes y volviendo al estado de pureza sin tatuajes podrían entrar en tierra sagrada.

La leyenda birmana de la región de Myanmar cuenta que un rey birmano se encontró con una joven que pertenecía a la etnia Chin en su reino, a la que cortejó y, poco tiempo después, abandonó. Para no correr la misma suerte que esta joven, el resto de mujeres al enterarse de lo ocurrido pintaron sus caras de negro con carbón, pero este maquillaje no era permanente, así que empezaron a tatuarse el rostro con una pasta hecha de carbón y una espina mediante múltiples pinchazos. Esta tradición se ha mantenido viva durante años, con el objetivo de ocultar para siempre su belleza y evitar ese rechazo. En la actualidad, el proceso ha sido prohibido por el Gobierno.
Otra costumbre que ha sido prohibida y ha caído en desuso fue la de la población de Taroko (Taiwán), que se hacía tatuajes faciales al llegar a la adultez por la creencia de que solamente los que llevasen tatuado el rostro podrían cruzar el Puente del Arco Iris hacia el cielo tras morir.
En China, en cambio, el hecho de tener un tatuaje era un castigo, por el hecho de considerar el tatuaje como una deformación del cuerpo. El general Yueh Fei hizo cosas deshonrosas para su país en medio de una batalla y por ello su madre, como castigo, le hizo un tatuaje en la espalda con cuatro letras chinas que significaban "servirle a su país con absoluta lealtad".
El arte de tatuar se remonta en el tiempo más lejos de lo que la mayoría de la gente piensa. Los egipcios ya conocían y practicaban la técnica del tatuaje hace 3000 años. Se sabe que ya que desde la XI dinastía egipcia se practicaba el arte del tatuaje. Una de las momias tatuadas más famosas es Amunet, una sacerdotisa de la diosa Hathor, encontrada en Tebas (actual población de Lúxor). En ella se observan varias líneas y puntos tatuadas sobre su cuerpo. En la momia de Asecond también se encontraron estos mismos modelos, pero además tenía punteada su región púbica más baja. Las evidencias hasta la fecha sugieren que en el antiguo Egipcio este arte fue restringido a las sacerdotisas.
Los marineros del navegante y explorador James Cook iniciaron la tradición de los hombres de mar tatuados y extendieron rápidamente esta aficción entre los marineros, quienes aprendieron el arte del tatuaje y lo practicaron a bordo. También fueron los viajes de Cook los que describieron el arte Moko entre los maoríes. Este proceso de tatuarse era doloroso y elaborado, llegando a durar meses. Al finalizar, el resultado era un diseño negro y en espiral o a rayas. Esto explica la asociación establecida entre los tatuajes y los marineros que ha llegado hasta la actualidad. Además de los marineros, había gente que, tratando de evitar a la justica, se embarcaba durante largos períodos de tiempo. Esto fue fomentando la asociación entre tatuajes y delincuencia.
En la actualidad, el hecho de llevar un tatuaje puede representar algo diferente para cada persona. Dentro de los diferentes estilos de tatuajes encontramos los nombres plasmados que pueden hacer referencia a un ser querido, alguien a quien se admira o su propio nombre, así como símbolos, letras y dibujos que también pueden hacer referencia a algo importante que esa persona quiere recordar, una ideología o una frase con la cual la persona que se tatúa se siente representada. Hoy en día, la sociedad comienza a aceptar el tatuaje como una expresión artística fuera de una moda pasajera, un modo de vida y de expresarse.
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